Ahora que
observo y vivo a otra velocidad, no a la del Ferrari, disfruto mucho todo lo
que pasa a mi alrededor, por ejemplo, cuando me siento a tomar un cafecito en un lugar público y escucho las conversaciones.
Así fue
como me pregunté, ¿por qué los seres humanos hablamos como si el que habla no
estuviera presente, y los que contestan tampoco?
Es que
siempre hablamos de un otro que no está presente, todos
opinamos (criticamos, juzgamos), y hasta nos atrevemos a decir que si este otro cambia un poquito, puede llegar a ser mejor persona.
Sugiero
hablar de nosotros mismos, compartiendo nuestras propias experiencias, nuestras vivencias e ideas, hablar de cosas que cosas que
sumen o que multipliquen beneficios, no que resten.
Todos estos
pensamientos que les comparto, son tan solo pequeños detalles de lo majestuoso
que es estar vivo correctamente.
Que tu
conversación no sea un soliloquio con tu ego artificial, que tu conversación sea un reflejo de tu ser.
Gracias
