Deseo agradecer con sentimiento profundo, por este hermoso cierre de ciclo terrícola, con paciencia, perseverancia, sublimemente, pausado, observado, alivianado, de sabiduría ignota, de amor propio.
Esta totalmente claro que soy el creador de lo que vivo, de
lo que soy y no, al menos con lo que corresponde a este plano terrícola humano,
hago énfasis en lo humano porque todo lo que habita esta hermosa tierra tiene
una connotación terrícola.
En el principio, en el origen, el algoritmo nos tatuó como
primigenio un estilo de vida, que su fundamental es la autodestrucción, a todos
los que han contribuido al mantenimiento de este algoritmo o que hoy siguen
siendo sus súbditos (J. R. Oppenheimer, Hitler, etc.), cuál era la razón?
Y hoy ¿Cuál es la razón?
Un buen día en medio de vegetación, la naturaleza, él me miró y me pasó el brazo por mis hombros con cariño y me dijo, ya que eres un ingeniero y que tu don y conocimiento es el diseño de software, ¿Por qué no te reprogramas?
Por mucho tiempo asumí que este algoritmo era verdad, y que,
si podía haber un cambio, el debería provenir del exterior, lo veía en las
películas, la propaganda de todo índole, televisión, revistas o vallas por
todos los caminos, ¡claro!, es lo que vende el algoritmo.
Fue cuando mágicamente, debo decir, más que magia, en el acto de despertar, se abrió “La caja de Pandora”, no de la forma exacta como lo
describe el famoso mito griego, sino todo lo contrario, liberando todo mis
poderes acumulados y presos por el algoritmo propagandista y mentiroso que los
terrícolas humanos están sumergidos y condenados por su propia ignorancia
arrogante.
En ese instante todo se disipó.
Agradecido y bendecido.
Gracias a todos toditos, por los aportes, han sido definitivos.
Nota: La expresión “Reprogramar” es solo una expresión que solo me atañe.
Nadie me lo va ha decir, yo lo tengo que descubrir y construir.

