Un día en el colegio, cursando el tercero de primaria, viviendo esa época en que todo es juego, correr con los amigos, reírnos sin una razón, abrazarnos sin una razón, tener un mejor amigo, todavía ignorantes con sensibilidad y liviandad absoluta, felices...
Mi compañero de pupitre, con amable espontaneidad me muestra un papel, acto seguido, arma de la nada una linda paloma a la cual, si le tirabas de la cola, se le movían simultáneamente las alas, solo bastó una vez, para que hoy, ¿no sé de dónde?, ¿ni cómo?, puedo repetir esa misma acción y armar miles de palomas, hasta con los ojos cerrados.
De esta habilidad manual Nacen preguntas, y gracias a gratas conversaciones con un monje budista (conversaciones algunas sin palabras) y con mi amigo chamán del profundo Amazonas, que me dicen con cariño, mi estimado amigo, vívelo y aliméntate sin conceptualizar.
Ahora todo va más allá del conceptualizado gozo terrenal…
Agradecimiento a mis amadas amigas que me tienen pillado y me siguen
sigilosamente, pero a distancia (por si acaso), son tan especiales que hasta me
acaban de regalar un libro especializado de figuras de Origami, el libro no solo
te enseña técnicas y formas, trae también lindos recordatorios como este: “Continuamente
nos esforzamos por llegar lo antes posible al próximo control y rara vez
saboreamos el presente. No es otra cosa que tener plena conciencia de nuestros
pensamientos, nuestras sensaciones y nuestro entorno a cada instante”.
Yo estoy entrenándome para estar atento a los latidos de mi corazón
(estar presente en la vacuidad), y mientras tanto a ese ritmo, nacen figuras de
papel con alma, así como está escrito en este manual de vida: “Cuando más
medites sobre buenos pensamientos, mejor será tu mundo, y el mundo en general
(Confucio)”.
El Origami te lleva de la mano a tu amor propio.
Gracias Amigas de caminatas
Tantas señales que te ayudan a vivir liviano y que con
frecuencia ni las vemos.
Gracias y agradecido con mi amigo y compañero de primaria, de pupitre.


.jpg)

.jpg)
