sábado, 8 de octubre de 2022

57- Hablar contigo es como hablarle a la pared


Parece ficción, pero es lo que hacen millones basados en un supuesto, hay un lugar en esta hermosa tierra, donde a alguien se le ocurrió decir: “esta es una pared sagrada”; a ese lugar van en romería, literalmente a hablarle a una pared, aunque yo sugiero la idea de que todo es energía y por lo tanto vida, y posiblemente todo lo que existe en esta tierra tiene su forma especial y única de vida, entonces tendría algún sentido hablarle a la pared, ¿me faltaría saber si ella les responde?

No todos tenemos la habilidad de comunicarnos a estos niveles (hablar con paredes, ríos, etc.), no porque no tengamos las capacidades para hacerlo, sino porque se nos ha castrado, mutilado estos poderosos sentido innatos.

No sé de dónde viene el dicho “hablar contigo, es como hablarle a la pared”, y ocurre con frecuencia obsesiva cuando me reúno en la cafetería con personas cercanas (amigos), supuestamente a conversar (conversar: en latín significa “vivir, dar vueltas, en compañía, acción y efecto de reunirse a dar vuelta”), conversar tiene un sabor a compañerismo, reuniéndonos a exponer nuestros diferentes puntos de vista y posiblemente cambiar el nuestro o el de los demás.

Además, compartir y conversar nos da la oportunidad de crecer en nuestro interior y tiene la sublime propiedad de ir eliminando o transformando el ego.

Les comenté a mis amigos que en un alto porcentaje, no conversamos, estamos es hablando con paredes.

Hoy muy atrevidamente les dije a estos tres amigos con los que me reúno diariamente a tomar cafecito, y la razón de mi atrevimiento, es mi sospecha que viene en crescendo, de que ninguno de ellos me escucha, en cosa de segundos pude comprobar que efectivamente ninguno escuchaba, ni siquiera con ellos mismos, y sí que menos, creer que existe el presente, o la razón o propósito de conversar.

Al formularles con tono firme, la siguiente afirmación “hablar con ustedes es como hablar con la pared”, ¿adivinen cuál fue la respuesta?...

En coro y al unísono me respondieron:
  • Mañana recojo el automóvil nuevo que compré.
  • Parece que esta tarde llueve.
  • Mi amante no me quiere ver mientras se solucione la guerra de Ucrania.
Claro que minutos antes ya les habían lanzado una de mis ocurrentes observaciones “ustedes solo hablan en pasado o en futuro” y de inmediato los invité a hablar en presente, acto siguiente, quedaron como estatuas greco romanas, por no decir que en “Paredes”, aunque decir esto sea una redundancia.

Para el homo sapiens no es común, ni natural hablar en presente.

Todo indica que estamos en la era “del muro, de la pared, de la red social, etc.”

¿Cómo salir de este laberinto, si somos el laberinto?

Un laberinto sin salida construido por un sistema que “auto fallece”

Obvio que si tenemos la posibilidad…

Hace un ratico fui felizmente testigo de cómo una pared que conozco ya hace rato, me agradeció de regresarle a la vida convirtiéndola en un ser con emociones, con consciencia, con vida.

Gracias


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