A mis amigos Inevitable y Evitable
Ya creo conocer un poquito más a Inevitable, por esta razón esta mañana invité a Evitable a acompañarme a realizar unos pagos al banco y le conté de paso como Inevitable se ha venido comportando en estos últimos días, por esta razón Evitable amablemente me sugirió que fuéramos escoltados por sus buenos conocidos, Abrigo, Sombrilla y Chaqueta Impermeable para que nos cuidaran de lo que Inevitable tenga a bien hacer.
Así fue como nos fuimos caminando a nuestro destino, charlando divertidamente de otro conocido nuestro, llamado el señor Stress, reímos mucho comentando lo complejo de este personaje, que por cierto, anda muy famoso por esta época.
De repente ya habíamos llegado al banco, y como acción divina apareció este ser supremo nombrado por todos como, Vida, me abrazó con ese gran amor de siempre y a continuación, gestionó y finiquitó todas mis tareas con sublime fluidez, no tuve que hacer filas ni esperar nada para ser atendido.
Al término de las tareas y con la mano en el corazón, Vida y yo nos abrazamos, simplemente nos dimos mutuamente el profundo agradecimiento que nos une.
Vida y yo tenemos por ceremonia nunca despedirnos, simplemente nos amamos, nos reconocemos, nos mantenemos siempre en natural comunión, presentes.
Ya terminadas mis tareas exitosamente, salimos del banco con Evitable con una expresión total de liviana felicidad, y yo le propuse a Evitable, ¿por qué no vamos a visitar a nuestro amigo Onces, mientras tanto Evitable me miró solicitando mi atención y me dijo en un tono muy bajito, susurrando musicalmente, ¡mira quién viene por allí!; era Inevitable, acompañado de su séquito Lluvia y Frío, por suerte, pasó como de costumbre con su presurosa arrogancia por nuestro lado y ni nos miró, ignorándonos, ya que está muy claro, que no soporta para nada a Evitable y por supuesto tampoco a Sombrilla y Chaqueta Impermeable.
Ya en compañía de Onces, tertuliamos amenamente de La Nada y del Silencio un buen rato; fue una charla muy nutritiva.
Al rato nos despedimos de Onces y sus buenísimos amigos Chocolate, Pan Francés, Queso y Huevos Pericos, con los que departimos saboreando cada instante, estaban muy frescos.
¡Chaooo amigos!
Qué buenos tipos, dijimos, hay que visitarlos con más frecuencia.
Me despedí de Evitable con un fuerte abrazo agradeciéndole su sabia compañía.
Gracias,
¡Hasta la próxima!
Nota: He visto últimamente a Inevitable conversando gratamente con este sublime ser llamado Amor, Inevitable se veía muy coqueto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Agradecido de tus ideas y comentarios