Esta mañana, muy de madrugada se oía el ladrido de un perro, es un pastor alemán, su ladrido es fuerte, todas las mañanas ladra con ímpetu, asumo (asumir: es ya entrar en una fantasía, es hablar como terrícola) que la razón principal de su ladrar es la cercanía de los perros que sus amos (amo: predominio dominante sobre otro, cuando en verdad es el amo que necesita, en este caso en particular, del otro) sacan religiosamente a pasear, tal vez este perro sufre una envidia al verlos pasear, mientras él permanece detrás de las rejas del antejardín, pagando una condena impuesta y sin derecho a defensa.
¿El porqué de la actitud de este perro o cualquier otro?, me atrevo a afirmar que se ignora totalmente, solo hay supuestos, porque no conozco a ningún perro dando la explicación de su forma de ladrar por cualquier medio de comunicación.
Con los humanos y sus acciones pasa parecido, y aunque tengamos la facultad de dar explicaciones utilizando infinitos medios de comunicación, esa explicación sigue siendo única y solo le pertenece al que la da, si le solicitamos una explicación, no debería ser para que sea corregido, sino para ser escuchado* y potenciar la explicación para el bien de cada ser, etc.
De lo contrario veríamos que alguien ofrece una explicación de porqué le gusta ir al cine y de inmediato otros la criticarían, o como sucede con mucha frecuencia, que al finalizar la película vienen los comentarios entre los espectadores, y aparece el que se afectó emocionalmente y también al que le pareció una actuación pésima.
¿Cómo un perro, que es aparentemente un ser básico (a la mayoría los veo felices y a los que no, hay que ver a sus amos), podría dar explicación de sus ladridos?, si nosotros, los seres inteligentes, ni siquiera tenemos idea de lo que pensamos y decidimos, ¡claro!, que me refiero a aquellos terrícolas...
Mientras el humano y sus actuares se mantiene en la dualidad, ejemplo: lo bueno y lo malo, lo bueno para el ladrón, es lo malo para la víctima, el político y el ciudadano, el comerciante y el consumidor, el que ofende y el ofendido que a su vez ofende al que lo ofendió, y de esta forma se mantiene este círculo vicioso sin posibilidad de trabajar un punto medio que nos beneficie a todos.
¿Entonces cuál debería ser, el deber ser?, ladrarle todas las mañanas al perro vecino u ofrecerle una amable batida de cola, eso sí, si el amo ignorante absoluto, no le cortó la cola porque así lo dictan los cánones de la revista canina y sin haberle dado al perro ninguna opción.
El DAHMMA (sánscrito)*
Idea budista que significa, “cultivar un buen propósito en la vida, tener una conducta correcta, seguir las leyes de la naturaleza”.
Sabiduría Escucha: Conocimiento al escuchar
Sabiduría Intelectual: Reflexión sobre lo escuchado
Sabiduría Experiencial: Conocimiento con la experiencia propia
La vida terrestre se nos está yendo y nada que aprendemos
Abrazos de la vida, gracias










